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sábado, 28 de junio de 2025

LA. HUÉRFANA

 


El carruaje acercóse a la comandancia. La gente habia reconocido la campanilla de Pugachov y corría en tropel tras de nosotros. Shvabrin recibió al impostor en el por che. Vestia como un cosaco y se había dejado crecer la barba. El traidor ayudó a bajar del trineo a Pugachovy con ruines expresiones mostraba su alegria y su solicitud.

jantes que prefiero beber e Dios quieral

asesinando y sal amo que picotear

no respondió. Los nuestros respectivos a melancólica canción; aba en el pescante. El lada... De pronto, apa-enclavada en la abrupta alizada y su campanario, y en el fuerte de Bielogorsk

Al verme quedó desconcertado, pero en seguida recobris su aplomo y, alargándome la mano dije: -Tú también eres de los nuestros? ¿Ya ers hora!

Le di la espalda sin responderle. Se me oprimió el corazón cuando entramos en la tan conocida estancia donde, como epitafio de tiempos pasa-des, colgaba aún en la pared el diploma del difunto co-mandante. Tomó asiento Pugachov en el mismo díván en que acostumbraba echar un suefiecito Iván Kuzmich, ador-mecido por las refunfuños de su esposa. Shvabrin mismo se encargó de servir vodka a Pugachov. Este bebió una copa e indicándome, le dijo:

-Sirve también a su señoria.

Shrabrin se acercó a mi con su ofrecimiento, pero, por segunda ver, le volvi la espalda. Parecia fuera de sí. Con su acostumbrada perspicacia, seguramente habia intuido que Pugachov se hallaba disgustado. Sintió temor ante él y a mi me miraba con recelo. Pugachov se informó sobre la situación del fuerte y de asuntos semejantes y, de sope tin, preguntóle:

-Dime, hermano, ¿qué muchacha es esa que tienes hajo vigilancia? Quiero verla.

Shvahrin quedó tan pálido como un muerto.

-Soberano dijo con voz tremula, Soberano, no

la tengo bajo vigilancia... está enferma..., acostada en su habitación.

-Conduceme ante ella -pidióle el impostor, levantándo-se de su sitio

No habia excusa posible. Shvabrin guió a Pugachov a la alcoba de Maria Ivanovna. Yo segui sus pasos

Shvsbrin se detuvo en la escalera.

-Soberanol-manifestó Puede exigirme lo que gus-
 
hoja 1


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