- Despedida (Alejandra Pizarnik)
Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña. - Desarme (Florencia Piedrabuena)
El primer día iba a matarte por proliferación de miradas hacia las paredes del bar.
El segundo día iba a abandonarte después del sexo.
El tercer día iba a competir con palabras, pegarte con la lengua y su saliva.
El cuarto día iba a partirte y esclavizarte.
El quinto día, cuando ya no me quedaban balas,
iba a envenenarte
besándote.
El sexto día decidí que no me bancaba la incertidumbre
y fui a abrirte la cabeza para meterte dudas
y una bomba de tiempo.
No estalló.
El séptimo día iba a decirte que no.
El octavo ya no puedo.
Soy otra.
En mi afán por mostrarte que puedo destruirlo todo
rompí conmigo,
y me desarmé.
es decir,
soy mis pedazos
y tambien
me quedé sin armas
pero también
me quedé con vos.
- Las huellas (Silvina Ocampo)
A orillas de las aguas recogidas
en la luz regular del suelo unidas
como si juntas siempre caminaran,
solas, parecería que se amaran,
en la sal de la espuma con estrellas,
sobre la arena bajo el sol las huellas
de nuestros pies desnudos
tan lejanos, y mudos.
Dejando una promesa dibujada
nuestra voz entretanto ensimismada
se divide en el aire y atraviesa
la azul crueldad de la naturaleza
mientras solos cruzamos
la playa y nos hablamos
- El mal es hombre (IOSHUA)
Abro el libro en la página mas abierta.
En esa que puedo decir de memoria con cada lágrima.
En esa que dice lo mismo desde la primera vez
que estuvimos tan cerca que teníamos el olor del otro entre los dedos.
ya fue.
Por todas las veces que cobré por coger
pagaría para que me amen
y que quede algo
De lo que ya se fue
De lo que ya perdí
De lo que ya gasté
Que se quede algo
conmigo.
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