banner

sábado, 28 de junio de 2025

EL ARRESTO

 


Determiné aceptar el consejo de Zurin: enviar a Maria Iva. novna a la aldea y quedarme con él, en su destacamento, Savielich vino a desnudarme. Le ordené que se preparara para ponerse en camino al día siguiente con Maria Ivanov. na. Intentó resistirse.

-Pero, señor, ¿cómo voy a abandonarte? ¿Quién cui dará de tí? ¿Qué dirán tus padres?

Conociendo la testarudez de mi preceptor, me dispuse a convencerle con afabilidad y franqueza:

-Arjip Savielich, amigo miol le dije. No te niegues, tienes que hacerme ese favor; aquí no preciso de criado, y no quedaré tranquilo si Maria Ivanovna hace el viaje sin ti. Sirviéndola a ella, me sirves a mi porque tengo el fir-me propósito de casarme con ella en cuanto las circuns tancias lo permitan.

Savielich palmoteó las manos, con gesto de indecible sorpresa,

Casarte repitió ¡Qué el niño quiere casarse! ¿Qué dira su padre y qué pensara tu madre?

-Estarán de acuerdo respondi, seguro que estarán de acuerdo en cuanto conozcan a Maria Ivanovna. Y ade mas, cuento contigo. Mis padres confian en ti, serás mes tro mediadot ¿verdad?

El viejo mostróse conmovido.

-¡Oh, padrecito Piotr Andreich!respondio. Aunque algo pronto es para que te cases, Maria Ivanovna es una señorita tan buena, que cometerías un pecado perdien do la ocasión. ¡Bien, sea como dices! Acompañaré al au gelito de Dios y fielmente informaré a tus padres de que semejante novia no precisa ni dote.

Expresé mi agradecimiento a Savielich y me acosté en la misma habitación que Zurin. La emoción y la zozobra me dominaban, impulsándome a charlar por los codos. Al

регистри, Zurin conversaba con agrado, mas, poco a poc,

palabras fueron mas escasas neoberentes, hasta que es respuesta a una de mi mis preguntas of un ronquido y un resopado Cuarde silencio y bien pronto unite su ejemplo. Por la mañana del día siguiente fui a ver a Maria Iva novna. Le expuse mis ideas, que consideró prudentes y legamos a un acuerdo. El destacamento de Zurin partiria de la ciudad aquel mismo dia por lo que no podia demo-

carme. Me despedi alli mismo de Maria Ivanovna, deján dola bajo la cristodia de Savielich, y le confié una carta para mis padres. Maria Ivanovna rompió en llanto,

-Adios, Piotr Andreich-dijo con apagada voz, Salo Dies sabe si hemos de volver a vernos, pero jamás te of vidaré, hasta la tumba he de llevarte en mi corazón.

No pude responderle nada. Estábamos rodeados de gente y no deseaba, ante extraños, dar rienda suelta a los sentimientos que me agitaban. Finalmente, partió. Si-lencioso y pensativo fui en busca de Zurin, quien trató de animarine y yo consideré también que necesitaba distraer-me. Pasamos un dia bullicioso y jaleado. Por la tarde nos pusimos en marcha.

Esto ocurria a últimos de febrero. El invierno, que ha bia dificultado las disposiciones militares, tocaba a su fin, y nuestros generales preparábanse para una acción con junta y coordinada. Pugachov seguía por los alrededores de Orenburg. Mientras tanto, en torno suyo, fueron for-mándose destacamentos que, desde diversos puntos, acercă-hanse a la guarida de los forajidos. Las aldeas sublevadas se sometian, poco a poco, a nuestras tropas; las cuadrillas de bandidos huian de nosotros por doquier, y todo hacia presagiar un cercano y feliz desenlace.

Bien pronto el principe Golichin derrotó a Pugachov ante el fuerte de Tatizhev, dispersó a su turba liberando

hoja 3

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

dónde sea brilla

Entradas populares