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sábado, 28 de junio de 2025

EL ARRESTO

 


-¿Qué significa esto? -grité enfurecido, ¿Es que se ha vuelto loco?

-No lo sé, vuestra señoría respondióme el cabo Solo sé que su señoria me ha ordenado conducir a vuestra señoria al calabozo, y a su señoría, la señora, llevarla a presencia de su señoría.

Me lancé furioso al vestibulo. La guardia no hizo in tención de detenerme. Entré en un habitación, donde unos seis oficiales húsares jugaban a las cartas. El comandante repartia la baraja, y cuál no sería mi sorpresa cuando, al tijarme en él, reconocí a Iván Ivanovich Zurin, el mismo Zurin que cierto día me ganó en la posada de Simbirsk!

-¿Es posible? -exclamé ¡Ivan Ivanovich! ¿Eres tú? -¡Vaya, vaya, vaya! Piotr Andreich! ¿Qué vientos te traen por aquí? ¿De dónde sales? Formidable, hermano. ¿Quieres apostar a una carta?

-Te lo agradezco, mas preferiría que me dieran alo-jamiento.

-¿Para qué? Quédate conmigo.

-No puedo, pues no voy solo.

-Pues anda, llama a tu compañero.

-No se trata de un compañero; es... una dama.

-¡Con una damal ¿Dónde la has enganchado, hermano?

(Y Zurin silbó tan intencionalmente que todos los presen tes soltaron la carcajada, y yo me quedé absolutamente confundido).

-Bien prosiguió Zurin-, te daremos habitación. Pero es una lástima... Podríamos habernos juergueado como antaño. Eh, muchachos! ¿Por qué no traen a la comadre de Pugachov? ¿Es que se resiste? Decidle que no tenga miedo, que el señorito es bueno, que no la ofenderá, pero atizadla bien.

¿Qué dices?-dije a Zurin ¿Qué hablas de comadre

de Pugachov? Es la hija del difunto capitán Mimnov. La he salvado del cautiverio y voy en su compañia a la aldea de mi padre para dejarla alli.

Como! ¿Entonces era sobre ti sobre quien arahan de informarme? ¿Qué significa esto?

Después te lo contaré. Ahora por amor de Dios, tran-quiliza a la desdichada joven, a quien tus húsares han asus-tado.

Zurin dio órdenes inmediatamente. El mismo salió a la calle, disculpóse ante Maria Ivanovna por el involunta-rio malentendido y ordenó al cabo que le facilitara el me jor alojamiento de la ciudad. Yo me quedé con él para pasar la noche en su compania.

Cenamos y, una vez solos, le relaté todas mis aventuras. Zurin escuchóme con profunda atención. Cuando fina licé me dijo, moviendo la cabeza:

-Todo está bien hermano; pero.hay algo que no me pa rece tan bien: ¿qué diablo te empuja al matrimonio? Soy un oficial honrado y no quiero engañarte, créeme, sería una chifladura si te casaras. ¿Para qué has de imponer.e la preocupación por una mujer y los inconvenientes de los niños? Olvidate de eso y sigue mi consejo: desembará zate de la hija del capitán. He despojado el camino hacia Simbirsk y al ora está exento de peligro. Que mañana se ponga en camino hacia la casa de tus padres, y tú quédate conmigo en el destacamento. No tienes por qué regresar a Orenburg. Podrías caer de nuevo en manos de los suble-vados y no creo que esta vez escaparas felizmente de ellos. De esta manera, te desaparecería por si solo el capricho amoroso y, asunto arreglado.

Aunque no estaba enteramente de acuerdo con él, no dejé, sin embargo, de comprender que mi deber y mi dig nidad exigian mi presencia en el ejército de la emperatriz.

hoja 2



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