EL MAÑANA EFIMERO
La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero. Será un joven lechuzo y tarambana, un sayón con hechuras de boleroa la moda de Francia realista,
un poco al uso de Parts pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano
Esa España inferior que ora y boteza,
vieja y tahir, zaragatera y tuiste: asa España inferior que ora y ermbiste cuando se digna usar de la cabeza, aun sendra luongo parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras, florecerán las barbas apostólicas. y otras calvas en otras calaveras brillaran, venerables y católicas. El vano ayer engendrará un mañana vacio y por vennara! pasajero, la sombra de un lechuzo tarambana. de un sayón con bechuras de bolero, el vacuo ayer dará un mañana huero. Como la náusea de un borracho ahitão de vino malo, un rojo sol corona de heces turbias, las cumbres de granito: hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. Mas otra Espaita nace, Is España del cincel y de la maza, con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza. Una España implacable y redentora, España que alborea con un hacha en la mano vengadora, España de la rabia y de la idea.

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